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viernes, 7 de junio de 2019

234ª etapa E4 Giurgesti-Brad

20 de mayo de 2019

Distancia: 31,12 km. 

Ascenso total: 264 m. 

Descenso total: 629 m. 

Altura máxima: 637 m.

Altura mínima: 247 m.

Valoración: 7

Tiempo de marcha: 8 h. 10 m.


Velocidad media: 3,9 km/h.

Señalización: Sin señalizar



 
Podemos catalogar la Pensión Buruia como excelente, la casa es una preciosidad en un entorno único, cena y desayuno excelente con un precio muy económico.
Pensión Buruia
Descendemos por una estrecha carretera recién asfaltada, hay mucha humedad debido a la lluvia nocturna y muchas salamandras corretean lentamente por el asfalto con el consiguiente riesgo de que algún coche las aplaste aunque la circulación es mínima. El paisaje es espectacular, metidos en un cañón acompañados del sonido del agua de un arroyo cercano.


Entre la vegetación
 Los helechos están en su esplendor con un verde resplandeciente. Llegamos a Bulzesti de Sus, los trabajadores salen para hacer sus labores al campo con sus carros tirados por mulos o caballos, los más modernos tirados por tractores. Toda la zona es de paisaje de cuento.
 
Los helechos a tope

  Llegamos a Bulzesti de Jos, con una iglesia peculiar, aguja y porche en madera, un ucraniano y su mujer con su casa portátil plantan cebollas en una cercana parcela.


bonita iglesia en madera de Bulzestii de Jos
 Comenzamos el ascenso a un puerto, a mitad de subida encontramos una mesa protegida de la lluvia y hacemos una parada, un perro nos ladra pero al final lo que quiere es ver si cae algo. Seguimos subiendo hasta el alto, un hombre hace publicidad de un partido político. 


Un par de perritos enroscados en la carretera
Descendemos a Risculita un par de perros pequeños andan enroscados en mitad de la carretera, los cogemos para que no los mate un coche, pero al final morirán de hambre, los apartamos a una casa abandonada lejos de la carretera. 
Café en Risculuta

Los trabajadores van a sus campos
En Risculita hacemos una parada para tomar un café, lo disfrutamos sentados en una mesa al aire libre. El paisaje va cambiando, nos acercamos a zona más abierta. Pasamos Baldovin sin parar y un poco más adelante Risca, donde algunos obreros tapan baches en la carretera. Cruzamos el río Criçul Alb antes de entrar en Baia de Cris donde hay un monasterio franciscano de los pocos católicos que se ven, la mayoría de las basílicas son ortodoxas, la población es mayoritariamente ortodoxa un 87% y un 13% católica.


Monasterio franciscano de Baia de Cris
A partir de Baja de Cris el camino se acerca a la carretera nacional, tiene mucho tráfico y poco arcén, decidimos ir por la vía de ferrocarril que va paralela, pero es demasiado incómoda y volvemos a la carretera,


Demasiado incomodo para caminar
 a falta de tres kilómetros comienza a llover y cada vez se complica más, pero enseguida llegamos a la pensión Ana María a la entrada de Brad, cogemos habitación y una ducha y salimos a tomar un par de cervezas y a escribir aprovechando lo desapacible del día.

Alojamiento Pensión Ana María 7,5
Cena Pensión Ana María 7
Desayuno Pensión Ana María 6
Relación calidad/precio 7

jueves, 6 de junio de 2019

233ª etapa E4 Sudrigiu-Halmagiu-Giurgesti

19 de mayo de 2019

Distancia: 28,72 km. solo tramo a pie entre Halmagiu y Giurgesti

Ascenso total: 1.438 m. 

Descenso total: 1.047 m. 

Altura máxima: 1.440 m.

Altura mínima: 246 m.

Valoración: 8,5

Tiempo de marcha: 10 horas


Velocidad media: 3,2 km/h.


Señalización: Buena en cada tramo tanto de subida con blanco y azul verticales, como de bajada con triángulo rojo 



Hemos desayunado en una tienda que tiene café, una de las dependientas estuvo trabajando en España y habla español, nos dijo que podíamos hacerlo. Hemos comprado unas galletas, zumo, yogures, plátanos y un café. El dueño de la tienda nos ha proporcionado un contacto para llevarnos hasta Halmagiu y desde ahí, subir a coger la ruta, ya que la tormenta del año pasado había derribado gran cantidad de árboles y se llevó los tejados de miles de viviendas.
Llegando a Halmagel
El contacto se llama Viurel, aparece con su gorra marinera y nos ponemos en marcha, una carretera infernal en algunos tramos, sobre todo en las zonas de montaña.


Señalización a la montaña Gaina

Hace un sol espléndido, nos despedimos de Viurel y comenzamos a caminar.


16,3 km. de subida

Lo hacemos por la carretera que se dirige a Halmagel, a la salida encontramos las indicaciones a la montaña Gaina, una subida de 17 km. y 1200 m. de desnivel.



Subimos con tranquilidad es una subida muy larga donde el calor aprieta, hacemos varias paradas en el camino, buenas vistas del Bihor con su antena y de unos molinos de viento situados en una cresta.




  Alcanzamos los 1455 m y estamos en el alto de la montaña Gaina con otra gran antena, hacemos un último alto antes de descender, ya estamos en el camino que deberiamos haber traído si todo se hubiera realizado según lo previsto, pero en la montaña, las previsiones pueden cambiar de un momento a otro. La bajada es muy vertical sobre todo hasta descender a los 1000 m. que ya se suaviza. 
Al fondo el Bihor
Entramos en una zona de viviendas, más bien cabañas, en una de ellas salen dos enormes perros de raza que hasta los dueños les cuesta frenarlos, dicen que estamos en terreno privado, que antes era un camino público pero ahora no, el matrimonio habla bien inglés y no teníamos ganas de debatir sobre el camino.


Antena en la montaña Gaina
 
Preparados para el descenso
Pedimos agua que vamos muy escasos y nos orientan como podemos pasar desde el valle al que descendemos al siguiente para llegar a Giurgesti, lo cierto que nos liaron y la primera idea que yo tenía para pasar me la destrozaron, seguimos sus indicaciones pero subimos por un camino en dirección contraria y al final dimos la vuelta porque el camino no llevaba a ninguna parte.



Duro descenso
 

Decidimos seguir con la idea que traíamos en mente, en un momento determinado salimos de la pista general para coger un camino a la derecha que asciende hasta una casa, volvemos a pedir agua y nos señala el camino para subir y luego bajar, en poco más de media hora estamos en la Cabaña Buruia, Paul y José Luis besan el suelo después de otra accidentada etapa.


Parecía imposible llegar

 
Cabaña Buruia
La cabaña Buruia es un alojamiento en mitad del mundo pero es de los lugares más bonitos que hemos visto La lleva un matrimonio-que me disculpen, no recuerdo sus nombres- que nos ha preparado una estupenda cena. El nos ha invitado a un palinka de manzana y a un sirope de fresa que fabrica su esposa que mezclado con agua hace un buen refresco. Después de la ducha damos un paseo por el lugar que merece la pena, antes de dormir.


Alojamiento Cabaña Buruia 7,5
Cena cabaña Buruia 8
Desayuno cabaña Buruia 8
Relación calidad/ precio 9